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Seguro que alguna vez te ha pasado: estás cepillándote los dientes frente al espejo y, al escupir, notas un rastro de sangre. O quizá has notado las encías más rojas de lo habitual. A menudo ignoramos esas señales, pensando que «se pasará» o que nos hemos cepillado con demasiada fuerza. Sin embargo, lo que tu boca intenta decirte podría ser mucho más importante de lo que parece.

Hoy hablaremos sin rodeos sobre una afección que afecta a millones de personas y que es la principal causa de pérdida de dientes en adultos: la enfermedad periodontal, comúnmente llamada piorrea.

Aunque el nombre suene técnico, entender lo que ocurre en tu boca es el primer paso para proteger tu sonrisa a largo plazo. No es solo estética; es salud. Vamos a desgranar lo esencial de forma clara y cercana, para que sepas qué observar y qué hacer.

¿Que es la periodontitis? Causas y síntomas

La periodontitis es una infección profunda de las encías que daña el tejido blando y destruye el hueso que sostiene los dientes, y si no se trata puede provocar movilidad y pérdida de las piezas dentales.

Comienza como gingivitis, la inflamación superficial de la encía causada por la placa bacteriana. Si la gingivitis no se trata, la infección se cronifica y profundiza hasta convertirse en periodontitis.

A diferencia de la gingivitis, el daño óseo por periodontitis es irreversible. Una vez que se pierde soporte óseo, no vuelve a recuperarse por sí solo. Por eso, cuanto antes detectes el problema, más posibilidades tendrás de frenar el proceso y conservar los dientes.

Causas de la periodontitis

La periodontitis no aparece de la noche a la mañana. Es el resultado de varios factores que crean el ambiente perfecto para que las bacterias dañen tus encías y hueso.

La placa bacteriana y el sarro

La causa principal es la acumulación de placa por una higiene oral insuficiente. La boca alberga millones de bacterias. Estas, junto con restos de comida, forman una película pegajosa sobre los dientes llamada placa o biofilm oral.

El cepillado y el uso de hilo dental eliminan la placa. Si no se elimina, se endurece y forma sarro o cálculo dental. El sarro actúa como un refugio para las bacterias; que no se quita con el cepillado diario, y solo una limpieza profesional puede eliminarlo.

Factores de riesgo que aceleran el proceso

Además de las bacterias, hay factores que facilitan el avance de la enfermedad:

  • Tabaquismo: es el factor de riesgo más relevante. Fumar debilita el sistema inmunitario, reduce el riego sanguíneo en las encías y dificulta la cicatrización. Además, suele enmascarar el sangrado, dejando que la enfermedad avance sin que lo notes.
  • Genética: si en tu familia hay antecedentes de pérdida dental por problemas de encías o pérdida de hueso, puedes tener mayor predisposición.
  • Enfermedades sistémicas: la diabetes, por ejemplo, empeora la periodontitis y dificulta su control. Además, la periodontitis también dificulta el control de la glucosa.
  • Cambios hormonales: el embarazo, la menopausia o la pubertad alteran la respuesta de las encías a las bacterias.
  • Medicamentos: algunos fármacos pueden reducir el flujo salival o producir hiperplasia gingival, favoreciendo la acumulación de placa.
  • Estrés y hábitos: el estrés crónico y malos hábitos alimentarios o de higiene empeoran la respuesta del organismo frente a la infección.

Síntomas de la periodontitis

La periodontitis es conocida como una «enfermedad silenciosa» porque en sus etapas iniciales rara vez duele. Eso hace que muchas personas lleguen tarde a la consulta. Aun así, tu cuerpo da señales: aprende a reconocerlas.

Señales visibles en tu día a día

Las encías inflamadas o hinchadas, de color rojo brillante o violáceo en lugar del rosado saludable, son un signo clásico. El sangrado al cepillarte, al usar hilo dental o al morder alimentos duros indica que algo no va bien.

Otro síntoma frecuente es el mal aliento persistente (halitosis) o un sabor desagradable en la boca. Esto se debe a la actividad de las bacterias en las bolsas periodontales, que generan compuestos que desprenden mal olor.

Cambios en la estructura dental

A medida que la enfermedad progresaba, los dientes pueden parecer más largos porque las encías se retraen, dejando expuestas las raíces. Pueden aparecer «troneras» o espacios negros entre los dientes que antes no existían.

En etapas avanzadas notarás movilidad dental. Si sientes que un diente se mueve al tocarlo o al masticar, o si tu mordida cambia, es señal de que el soporte óseo está comprometido.

Como saber si tengo periodontitis

La autoexploración ayuda, pero no sustituye a una revisión profesional. Si te identificas con varios de los síntomas mencionados, es probable que exista algún grado de enfermedad periodontal. La única manera de saberlo con certeza y determinar la gravedad es con un estudio periodontal en clínica.

La importancia de la sonda periodontal

Para diagnosticar la periodontitis, los profesionales usan una sonda periodontal. Es una pequeña regla milimetrada que se introduce suavemente entre el diente y la encía. En una boca sana, la profundidad es de 1 a 3 milímetros. Si la sonda entra más allá de 4 milímetros y hay sangrado, indica la presencia de bolsas periodontales, y si hay sangrado es indicativo de que las bacterias están destruyendo el hueso activamente.

Además del sondaje, se hacen radiografías para evaluar la pérdida ósea alrededor de cada diente. Ese «mapa» de la boca (periodontograma) es esencial para diseñar el tratamiento adecuado.

Si sospechas que algo no va bien, no lo dejes pasar. El tiempo corre en contra del hueso de soporte. Lo ideal es acudir a un especialista que evalúe tu caso. Si buscas un diagnóstico preciso y un tratamiento efectivo, contar con un buen periodoncista en Madrid puede marcar la diferencia entre conservar tus dientes o perderlos.

Cuándo debes acudir al dentista

Acude al dentista si notas sangrado frecuente, encías “sensibles” o retraídas, movilidad dental, cambios en la mordida o mal aliento persistente. También si tienes factores de riesgo como diabetes o fumas. Una revisión temprana evita tratamientos más agresivos y costosos.

Relación con la salud general

La periodontitis no solo afecta a la boca. Existe evidencia de que las bacterias y la inflamación periodontal pueden influir en la salud sistémica. Hay una relación bidireccional con la diabetes: la diabetes agrava la periodontitis y la periodontitis dificulta el control de la glucosa.

También se ha asociado la enfermedad periodontal con un mayor riesgo de problemas cardiovasculares y con complicaciones en el embarazo. Por eso cuidar tus encías es cuidar tu cuerpo entero.

Tratamientos para frenar la enfermedad

La buena noticia es que la periodontitis se puede tratar. El objetivo principal no siempre es recuperar el hueso perdido, sino detener la infección para evitar que se pierda más soporte. En casos concretos existen técnicas regenerativas, pero el control de la infección es la base.

como frenar la periodontitis

Tratamiento básico: raspado y alisado radicular

El primer paso suele ser el tratamiento no quirúrgico, conocido como «curetaje» o raspado y alisado radicular. Consiste en limpiar profundamente por debajo de la línea de la encía para eliminar sarro y bacterias de las bolsas periodontales, y alisar la superficie de la raíz para favorecer la re-adherencia de la encía.

Si las bolsas son muy profundas o el acceso es difícil, puede ser necesaria una cirugía periodontal para levantar la encía, limpiar el hueso y reposicionar el tejido. En pérdidas óseas severas se aplican técnicas de regeneración tisular guiada o injertos óseos según cada caso.

Terapias complementarias

Además de la terapia mecánica existen tratamientos adyuvantes como el uso controlado de antibióticos locales o sistémicos, antimicrobianos en gel o enjuagues específicos, e incluso láser en determinados protocolos. La indicación depende del diagnóstico y del riesgo individual.

La fase de mantenimiento: la clave del éxito

Una vez realizado el tratamiento, la enfermedad periodontal requiere mantenimiento de por vida. Es una condición crónica similar a la diabetes o la hipertensión: no basta con tratarla una vez y olvidarse.

Los pacientes periodontales deben acudir a revisiones y limpiezas cada 3, 4 o 6 meses, según su riesgo. Si bajas la guardia y vuelves a malos hábitos de higiene o dejas de acudir a las revisiones, las bacterias volverán a colonizar las bolsas y la destrucción se reactivará.

Prevención diaria: rutina efectiva

La prevención es la herramienta más potente. Una rutina diaria adecuada reduce enormemente el riesgo de empeorar:

  • Cepíllate al menos dos veces al día con una técnica correcta y un cepillo de filamentos suaves o intermedios.
  • Usa hilo dental y cepillos interproximales a diario, especialmente si ya existen espacios entre los dientes.
  • Incluye un enjuague con clorhexidina o colutorios específicos recomendados por tu dentista si tienes inflamación activa.
  • Controla factores de riesgo: dejar de fumar, controlar la diabetes, reducir el estrés y mantener una dieta equilibrada con menos azúcares.
Periodoncia e Implantología at   Web

Nº de Colegiado 28014028
Licenciado en Odontología. Universidad Rey Juan Carlos.
Máster en Cirugía, Implantología y Periodoncia. Universidad Europea de Madrid.
Máster Periodoncia e Implantología - Periocentrum & Universidad de Padua (Italia)
Curso superior en implantoprótesis. Universidad Rey Juan Carlos.
Estancias clínicas en NYU. Advances in Aesthetics and Implantology. NYU School of Dentistry, Nueva York.
DSD Oficial Residency -Digital Smile Design.
Especialista en Estética Dental. Universidad Complutense de Madrid
Director Radiodiagnóstico dental.
Curso de Reanimación Cardiopulmonar (RCP)
Miembro de la Sociedad Española de Periodoncia y Oseointegración (SEPA) y de la Sociedad Española de Prótesis Estomatológica (SEPES)
Inglés: C1 Advanced - Cambridge University
Alemán: B1 - EOI

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