¿Nunca has dado prioridad a ir al dentista? ¿Prefieres soportar la agonía de un dolor de muelas antes de poner un pie en la clínica? Muchas personas no consideran la higiene bucodental como una parte esencial del cuidado del cuerpo y prefieren soportar molestias antes que pedir cita al odontólogo. La mayoría de esas personas pertenecen a los dos colectivos que menos acuden al dentista: los jóvenes y los ancianos.

 

¿Los motivos? Son muchos y variados, aunque por norma general se debe a:

  • falta de costumbre o dejadez
  • el miedo al dolor durante el tratamiento dental
  • pánico a las agujas o el rechazo a los sonidos
  • la incapacidad de movimiento
  • mantener la postura con la boca abierta largo tiempo

 

La infancia y la adolescencia: claves para tener una fuerte salud oral

Aunque la visita al odontólogo debería de ser una práctica habitual en todas las edades, lo cierto es que ésta toma mayor relevancia en aquellos periodos de cambio hormonal. En el paso de la infancia a la adolescencia, durante ésta y en la vejez, nuestro organismo experimenta numerosos cambios que pueden afectar a dentadura.

Los dientes aumentan su resistencia durante la juventud, hasta que salen las muelas del juicio. Éstas pueden provocar apiñamiento de otras piezas si no cuentan con el espacio suficiente en la boca para adaptarse y, debido a su posición en la parte más retrasada de la dentadura son más complicadas de cepillar queda, así, vulnerables ante caries y otras dolencias.

Acudir con frecuencia al dentista desde la infancia puede, incluso, prevenir una incorrecta erupción de las muelas del juicio y sus posibles consecuencias, además de evitar los molestos dolores que a veces provocan.

Pero acudir al dentista desde que somos niños no sólo nos ayuda prepararnos para las muelas del juicio. Inculcar a los más pequeños buenos hábitos de higiene bucal les ayudará a prevenir otras complicaciones mayores y otras enfermedades como la gingivitis o problemas periodontales.

 

Sólo el 26% de los ancianos acude al dentista

La gran mayoría de las personas mayores acuden al dentista cuando sufren casos importantes de enfermedad periodental, cuando sienten un dolor insoportable o cuando la prótesis produce incomodidad y molestias. Es más, pese a ser el colectivo más propenso a padecer alteraciones bucales, sólo el 26% acude al dentista una vez daca seis meses.

Además, con el paso de los años la calidad del esmalte, los huesos, las encías y la boca en general también puede deteriorarse. Es por ello que durante la edad adulta y la vejez se padezcan mayores complicaciones, incluyendo la pérdida de los dientes.

Acudir al dentista no es cuestión de edad, sino de salud. Si tanto jóvenes como mayores siguen una correcta rutina de higiene oral y acuden regularmente al dentista, podrán mantener la sonrisa sana durante más tiempo.